El tío Miquel es el único que aún ara las tierras altas con un tractor viejo, de esos que echan humo negro y suenan como un animal cansado. Una noche de verano, cuando el calor se fue y el cielo se puso de un azul profundo, me encontró paseando por la carretera y me hizo señas. —Sube, que desde arri